
Foto: ahec
El tema de la sostenibilidad fue el hilo conductor de este encuentro, aunque fueron muchas las ideas que surgieron a lo largo del caluroso día. Todos ellos criticaron la proliferación de edificios "icono" y pidieron que, en tiempos de crisis o desubicación, se busque una arquitectura sostenible y comprometida socialmente.
Juan Miguel Hernández de León, presidente del Círculo de Bellas Artes de Madrid y catedrático de Composición de la ETSAM, recordó el "Manifiesto de La Alhambra", un artículo redactado por 24 arquitectos en torno a la escuela de Madrid - Fernando Chueca Goitia, Miguel Fisac, Rafael Aburto o Secundino Zuazo -, y que se convirtió hace más de cincuenta años en un texto de reflexión y análisis de los valores abstractos e históricos de la arquitectura: forma, construcción, espacio, luz o agua. Su exposición de la situación no fue del todo pesimista pues ayudó a recordar que unos de los máximos modelos de la arquitectura del siglo XX se idearon en la crisis de 1929.
Por su parte, William JR Curtis, historiador y crítico de arquitectura, reflexionó sobre modernismo, naturaleza y tradición. Su punto de vista de la arquitectura, partió de una mirada sobre la propia obra de La Alhambra, que definió como "microcosmos de mundos y culturas solapadas, como un mundo edificado o un poema edificado". Curtis valoró esta edificación como "espejo, lente o cristal a través del cual pueden refractarse verdades e ideas. La Alhambra posee múltiples identidades en sus imágenes y formas. Proporciona un denso texto que se leerá y releerá de las formas más inesperadas. Hoy La Alhambra obsesiona a los que están procupados con la búsqueda del adecuado equilibrio entre lo local y lo universal en los países en vías de desarrollo. Proporciona numerosas lecciones a los diseñadores que se preocupan por el paisaje y las fronteras entre lo natural y lo artificial. Atrae a aquellos que piensan que el papel de la arquitectura es intensificar la percepción. Incluso es reinterpretada por algunos arquitectos comprometidos con una arquitectura sostenible ajustada al clima. En un período de crisis y dislocación, cuando las viejas convicciones sobre la relación entre la cultura humana y la naturaleza se encuentran amanezadas, está bien recordar que lo mejor de lo nuevo a veces puede depender de la metamorfosis inteligente de lo antiguo. Es cuestión de comprender los principios de la arquitectura del pasado y transformarlos en términos modernos".
El evento se completó con la incorporación de Mikel Landa a la mesa. El profesor de la Escuela de Arquitectura de Navarra intervino con una idea muy clara de la sostenibilidad: la honestidad, una cualidad que permite ver este concepto tan importante desde un perspectiva general. Según Landa, la edificación debe mirarse desde una forma más humilde y más tranquila. Apoya la utilización de materiales tradicionales con vistas a conseguir una arquitectura sostenible, idea que también comentó Curtis al hablar de la arquitectura vernácula.
La mesa estuvo moderada por Nicola Leonardi, cuya experiencia como periodista y director de la revista italiana The Plan, ayudó a favorecer la exposición de los diferentes puntos de vista de los tres reconocidos participantes de este evento.








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