La estación de Drassanes, bajo el Portal de Santa Madrona, al final de la Rambla, entró en servicio en el año 1968 y hoy es utilizada por una media de unas 30 000 personas los días laborables . El Departamento de Política Territorial i Obres Públiques ha realizado mejoras de accesibilidad para personas de movilidad reducida. Para ello TMB ha invertido 1,8 millones de euros. La rehabilitación se enmarca en el programa de remodelación de estaciones TMB y consiste en reconfigurar vestíbulos, sustituir pavimentos, escalones, techos y revestimientos de paredes, iluminación, senalización y mobiliario, e instalar barreras de control más efectivas.

Foto: Lluis Ros

Foto: Lluis Ros

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Se busca facilitar los flujos de personas, aumentar la sensación lumínica con acabados claros y facilitar el mantenimiento con materiales de alta resistencia. Hubo condicionantes como las restricciones espaciales y la imposibilidad de cualquier improvisación. Al no poder ampliarse el espacio, todo se centró en el acabado de la piel interior y a la adaptación a la compleja red de instalaciones. Tomaron como concepto la imagen interna de un vagón de tren resistente, luminoso y limpio. Para ello usaron el GRC (Glass Reinforced Concrete) en blanco que proporciona las mismas cualidades del hormigón armado pero cinco veces menos pesado lo que ayuda en la colocación en espacios tan reducidos. Verticalmente confieren homogeneidad. Se escogió el acero para las paredes del pasillo conector de los dos sentidos de la marcha y con tonos más vivos en distintos rojos.

Foto: Lluis Ros

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