
Foto: Mangado & Asociados
En la provincia de Alicante, las localidades de Teulada y Moraira son administrativamente una sola. Mangado & Asociados han ganado el concurso limitado para su construcción organizado por el Ayuntamiento y la Comunidad Autónoma Valenciana. Sita la primera población en la montaña y la segunda en el valle hacia el mar se proyectó un edificio visible desde ambos núcleos con su cubrición cerámica azul a modo de cúpulas mediterráneas.

Foto: Mangado & Asociados
Hacia el mar el edificio adquiere una complejidad geométrica y espacial que termina creando una profunda fachada volumétrica. Una fachada tallada con hendiduras y proyecciones revistidas con planchas de aluminio marino tratado con un proyectado de arena. Sobre esta fachada incide la luz mediterránea definiendo las irregularidades y geometrías sin permitir, gracias al grueso enrejado de hormigón, que los rayos solares lleguen al edificio directamente.
De noche, el Auditorio Municipal de Teulada-Moraira hace de faro de los caminos que conectan los pueblos gemelos.

Foto: Mangado & Asociados
Al tiempo que se levanta el Auditorio Municipal de Teulada-Moraira el equipo de Mangado está con otro proyecto medirerráneo. En Palma de Mallorca se está levantando el Palacio de Congresos y Hotel, que siendo el edificio mayor de las islas figurará como uno de los complejos de congresos mayores de España.
Ganado también en concurso, el proyecto propone dos largos tramos de muralla litoral sin densidad física pero con alta importancia funcional y arquitectónica para la isla. La distribución lineal del programa hace que las diferentes zonas del edificio puedan usarse independientemente.

Foto: Mangado & Asociados
La fachada norte alberga el programa principal, mientras que la fachada sur, la profunda, es una fachada que recuerda a la volumétrica de Teulada-Moraira donde recoge escaleras encajonadas en zinc, que parecen caballitos de mar.
A lo largo de la fachada se propone un nuevo paseo marítimo para la ciudad de Palma, con el auditorio, el hotel y áreas comerciales.
Aprovechando del sol insular, con reflejos y sombras, se juega con la imagen de pez varado con formas nítidas en transición sutil de la geometría continua de la cubierta, tan sólo interrumpida por el jardín suspendido del restaurante mirador sobre el paseo litoral.








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